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miércoles, 18 de marzo de 2020

Todo tiene un Precio

La vida es insoportable. No sé qué le he hecho a Dios para merecer esto.
Ayer me torcí el tobillo cuando paseaba por mi palacio de Sevilla. No os lo vais a ceer, pero alguien como yo tiene sufre el dolor igual que la chusma que habita este planeta. Una de mis sirvientes me dijo que mis zapatos estaban mal balanceados. El zapato izquierdo tenía un tacón de 0,2 cm mas alto que el derecho. ERA INCREIBLE, NO PODÍA PERMITIRLO. Inmediatamente ordené a mi equipo legal que compraran la fábrica de calzado y la cerraran. Pero antes le di instrucciones detalladas para que la hundieran en bolsa y arruinar a sus propietarios.
Cuando las acciones de la empresa comenzaron a bajar me pidió una entrevista el administrador único en mi despacho. Yo estaba con el pie escayolado y unos dolores tremendos. El pobre hombre me pidió clemencia y perdón y yo le respondí que no. Luego me rogó que no despidiera a sus trabajadores y le repetí el NO. Por último, me dijo que tenía mujer e hijos, que por favor tuviera piedad y de rodillas me enseñó sus fotos. Esta vez callé. La mujer de ese tipejo erra vulgar y sin clase, su hijo mayor parecía anodino y poco inteligente, pero su hija menor, era una auténtica belleza. Una preciosidad de 17 años con el pelo rubio y unos ojos azules inmensos. Me dijo que se llamaba Marina y que era la alegría de su vida. A mi me quedaban 2 semanas con el pie escayolado, si que se ocurrió un trato que podía ser muy beneficioso para ambos. “Durante dos semanas puedo cambiar de cuerpo con su hija, ella sufrirá mis dolores y el tiempo de reposo y a cambio yo retiro la OPA y permito que su empresa subsista”
Por supuesto que aceptaron, nadie rechaza una oferta mía. Esa misma tarde mis abogados prepararon un contrato de alquiler del cuerpo de la hija por 2 semanas a cambio de no cerrar la fábrica. Y al día siguiente los neurólogos realizaron el intercambio de cuerpo. Estuve 6 horas dormido, pero cuando desperté me sentí mejor que nunca. Estaba completamente lleno de fuerza, energía y vitalidad. Contemplé mi nuevo cuerpo en el espejo y confirmé que otra vez había triunfado en mis adquisiciones.
No quería llamar la atención así que me puse la misma ropa con la que ella llegó al hospital  y llamé a su novio (Paco) para ir al cine. Cuando le conté a u novio que quería al cine me puso una cara rara y me dijo que me iba a enseñar otro tipo de película. Lo acompañé a su casa, me invitó a entrar, me sirvió una copa y me dijo que lo acompañara a su habitación que me iba a enseñar el tipo de películas que le gustan.
Ha sido uno de los días, tardes, noches mas maravillosos de mi vida, jamás imaginé que el cuerpo de una mujer pudiera sentir esas cosas y tampoco podía imaginar los sitios en los que es capaz de meter su lengua Paco. Esta mañana desperté temprano y fui corriendo a casa de Paco para que me enseñara la segunda parte de la película.  Me he comprado para esta sesión palomitas, un tanga negro y un consolador rojo todos ellos comestibles y que espero que nos sirvan de alimento para otra intensa sesión de sexo.
He asistido a la sesión 3ª, 4ª, 5ª, 6ª y 7ª con Paco y cada vez lo hace mejor. Quiero asistir al menos hasta la 10ª sesión por lo cual le he pagado 100000 € al padre de Marina por una semana más en el cuerpo de su hija.
Es increíble lo rápido que pasa el tiempo cuando se asisten a este tipo de sesiones de cine. He llegado a la 12ª sesión y le he pagado a Marina un millón de euros por dos días mas en su cuerpo. No quería pero tampoco he podido dormir en esos dos días,, Paco dijo que necesitaba un especialista en efectos especiales e invitó a su hermano a nuestra película.  Lo primero que hice fue ver esos efectos especiales, después los toqué y finalmente los disfruté durante las 48 horas siguientes. Le he ofrecido a Marina la mitad de mi fortuna por un día mas en su cuerpo y por suerte ha aceptado. Es el dinero mejor gastado de mi vida. Nunca olvidaré lo que he sentido esas horas.
Marina se niega a seguir prestándome su cuerpo, dice que ya tiene bastante dinero para vivir dos vidas completas. Le he ofrecido el resto de mi fortuna por seis horas más. Se ha negado. Por cuatro, se ha negado. Por una hora, se ha negado. Por 30 minutos, por 10 minutos, por un minuto y se ha negado. Finalmente le ofrecí todo mi capital en bancos, mis propiedades y mis acciones a cambio de un beso de su novio. Y aceptó.
Soy feliz, por fin mi vida tiene sentido, ese beso de un segundo ha merecido gastar todo lo que he ahorrado en 50 años de trabajo. Ahora mismo sólo deseo la muerte para cambiar mi estancia en el paraíso por otro beso de Paco.

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