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miércoles, 15 de mayo de 2019

Premio y Castigo

Cuando Carmen apareció entre la oscuridad y me apuntó con la “Costume Gun” supe que había vencido. Carmen iba a dispararme, a derretir mis huesos, a licuar mi carme y luego vestiría mi piel para robarme el cuerpo, mi vida y mi maravilloso trabajo.
Porque Carmen me odiaba. No podía soportar que la hubiera contratado sólo por su inmensa belleza, que nunca hubiera valorado su profesionalidad, ni su trabajo. Y es cierto. Sólo me importaba que estuviera a mi lado, que la gente viera que era mi compañía y que esa mujer haría cualquier cosa por mis favores y por la posibilidad de ser algún día mi esposa.
Carmen nunca tuvo un sueldo alto en mi empresa, pero gozaba de una inmensa cantidad de regalos que yo le entregaba por acompañarme. En su armario no faltaban los vestidos de los mejores diseñadores, ni las joyas mas caras, ni los perfumes mas selectos. Todo se lo regalaba yo y poco a poco fui convirtiéndola en mi esclava moral, en una persona totalmente dependiente de mis dádivas. Pero a ella no le bastaba, quería seguridad. Deseaba que le pidiera matrimonio y de esa forma asegurara su vida.
Y yo iba a dárselo. No podía permitir que una mujer tan bella no lo tuviera todo. Estaba dispuesto a hacer cualquier cosa para que se realizaran MIS deseos de que ella lo tuviera todo, que no le faltara nada, aunque ello supusiera mi ruina y mi desaparición.
Durante meses realicé búsquedas por la Deep Web, realicé llamadas telefónicas a extraños personajes de los mercados negros y finalmente realicé un viaje a un sitio que no aparecía en los mapas ni en las guías.
Cuando creía que tenía todo lo que necesitaba por teléfono a Carmen y le dije que la relación que habíamos mantenido hasta ese momento había terminado y que esa misma tarde la citaba en secreto en un local privado para despedirnos. Posteriormente me reuní con mis abogados y el notario. Redacté un documento en que dejaba toda mi fortuna y el control de mi empresa a Carmen en calidad de donación sin coste alguno. Y tras repasar que todo era correcto marché a mi cita con Carmen para entregarle toda mi fortuna y sacrificar mi más preciada posesión que era mi vida y mi cuerpo.
Cuando llegué, todo estaba oscuro, la luz no funcionaba y parecía evidente que Carmen la había desconectado. Entonces ella apareció entre la oscuridad y me apuntó a la cabeza con la “Costume Gun” y, en ese momento, supe que había vencido.
Porque yo era quien le había enviado la “Costume Gun”. Yo había pasado semanas buscando esa arma maravillosa en la “Deep Web”, era yo quien había contactado con siniestros personajes y quien finalmente había viajado a lugares extraños para comprarla. Después la manipulé para que funcionara según mis deseos y se la envié con un manual detallado a Carmen, sabiendo que la usaría contra mi persona.
La manipulación fue simple, tan sólo invertir el mecanismo de disparo.
Carmen asomó entre la oscuridad. Me miró con odio y me dijo que me iba a robar el cuerpo para que nadie la volviera a humillar. Me apuntó directamente a la cabeza y disparó.
Y entonces gané. Como resultado de haber dado la vuelta al mecanismo de disparo de la “Costume Gun” el tiro salió por la culta. Escuché como Carmen me maldecía, mientras que su carne y sus huesos se convertían en un líquido maloliente que me llegaba hasta los tobillos. Era un espectáculo repugnante pero solo duró media hora. Al final sólo quedaron sus ropas húmedas y amontonadas en el suelo y sobre ellas la piel blanquecina de Carmen.

Lentamente me desvestí, Coloqué mis pies dentro de la piel de Carmen, mis manos en sus manos, mi polla en su coño, y mi cabeza dentro de la suya. Posteriormente noté como cada una de las células de mi cuerpo se fundía con la suyas, así mismo noté como mi carne y mis huesos se amoldaban a tan bellísima forma.  No tardó mucho en que fueran mías la vida y el cuerpo de Carmen. Me vestí con sus ropas que aún calientes y satisfecho(a) salí a la calle a vivir mi vida como Carmen, la nueva dueña de mi antigua fortuna y de mi antigua empresa.

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