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viernes, 10 de mayo de 2019

La Extraña Solución al Amor de una Lesbiana

Laura había sido siempre el amor de mi vida. Me encantaba estar a su lado, pasaba las horas mirándola a los ojos y disfrutaba sintiendo el roce de sus manos en las mías.

Era maravilloso, pero necesitaba más. Necesitaba compartir la vida con ella. Por eso le dije que quería ser su amante, no sólo su compañera. Que si ella era lesbiana yo lo sería también para que ella fuera mi amante. Me miró con la cara asustada y me dijo que era una fracasada. Que amaba a otra mujer y que no aguantaba mis celos. Me apuntó con el dedo y me avisó que se iba para siempre y pegando gritos se marchó y yo me quede sóla.
Fue entonces cuando encontré a Alba.
Alba lloró de emoción cuando le dije que iba a vivir con ella. Que íbamos a compartir techo y cama. Conviví con Alba durante un par de años. Ella me decía que nunca había sido más feliz que en los dos años que habíamos vivido juntas.
Pero yo no era feliz. No hubo una sola noche en que no deseara a Laura. Echaba de menos su voz y sus caricias. Y así se lo dije a Alba. “No me basta contigo. No me siento completa. Necesito a Laura y por eso te voy a abandonar” Alba lloró de nuevo, pero esta vez no era por felicidad, eran lágrimas de auténtico dolor.
Alba me miró a los ojos y me dijo: “Té pido que estés conmigo una semana más. Estoy esperando recibir la “Costume Gun”, un arma que convierte a cualquier persona en una especie de disfraz que puede ser vestido por otra persona y esa persona adquiere la forma y la apariencia física de la persona sobre la que se disparó” Sabía lo que esto significaba. Alba iba a disparar a Laura para vestirse con su piel y convertirse en Laura. Entonces yo la amaría como nunca la amé siendo Alba y las dos podríamos ser amantes de nuevo y vivir para siempre juntas.
Una semana después, Alba recibió un paquete que contenía la “Costume Gun”. Me la enseñó y me explicó cómo funcionaba.
Y yo puse en funcionamiento mis planes. Esa misma tarde hice una llamada telefónica a Laura. Le pedí que en nombre de la amistad que un día tuvimos, me hiciera una visita. Y así lo hizo. Apenas 2 horas después, Laura llamaba al timbre de la puerta de mi casa. Yo misma abrí y le pedí que entrara. Me dijo que sólo tenía diez minutos para atenderme, le respondí que con 5 me bastaba. La conduje al salón principal y le dije que esperara un minuto. Alcé la voz y llamé a Alba, que entró a la sala con la “Costume Gun”. Cogí del brazo a Laura para que no pudiera escapara y le susurré al oído: “Nuestra amistad a va a llegar a un nuevo nivel. A partir de ahora siempre voy a estar a tu lado”
No pude soltar el brazo de Laura porque ella agarró el mío y me susurró al oído: “no te imaginas hasta que punto se van a cumplir tus deseos, porque yo he sido la que ha enviado a Alba la pistola”
Y alba disparó la “Costume Gun” Noté el impacto en mi espalda y caí al suelo. Desde abajo vi acercarse sonriendo a Alba y Laura. Alba me miraba con ojos llenos de amor y me dijo: “Ahora vamos a estar juntas para siempre, ya no podrás abandonarme” justo entonces sentí como se disolvían mis huesos y noté como mi cuerpo se desinflaba como un neumático pinchado. Caí al suelo y horrorizada contemplé como se besaban Alba y Laura.
“Siempre he amado a Alba, por eso no podía vivir contigo” me dijo Laura.
Alba, mientras tanto, limpiaba mi piel de los restos de grasa que había sido mi cuerpo. Noté como introducía sus piernas dentro de mis piernas. Sus brazos en mis brazos. Subió mi piel por su pelvis, luego la ajusto a su cintura, a sus pechos y cerró una cremallera en la espalda. Alba sed movió con mis pies y se acercó al espejo a contemplarse. Intenté controlar sus músculos, su cuerpo, pero no podía. Alba hizo varias poses en el espejo mientras decía: “Que guapa soy… Qué guapa. Laura va ser feliz con mi nuevo cuerpo”
Entonces cogió la máscara que antes fue mi cabeza y lentamente la fue ajustando sobre la suya. Primero los ojos, luego los oídos, la nariz, la boca. mientras tanto notaba como mis sentidos desaparecían, solo me quedaban los sentimientos y sentí como Laura introducía un dedo en mi coño.
Era maravilloso.

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