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jueves, 9 de mayo de 2019

Biker Girl

 
Me habían hecho 40 pruebas antes de aceptarme en la banda motera. Pruebas de habilidad en la conducción, de conocimientos legales y mecánicos. Todos los había pasado de forma sobrada. Tampoco me importaba un carajo ser la única mujer en una banda de delincuentes que dormía en la carretera y en pensiones de mala muerte. Soy una mujer adulta y sabía protegerme.
Clark era el jefe de la banda y mi amante. Y fue el defensor de mi presencia entre los moteros, se lo había dicho de forma clara y evidente a sus camaradas. A cualquiera que me pusiera una mano encima, sin mi permiso, él mismo lo iba a capar. Y cuando decía eso enseñaba un cuchillo de sierra de grandes dimensiones. Aunque me miraban con lujuria, ninguno se atrevió a tocarme. Me había convertido en la puta privada de Clark, incluso viajaba de paquete en su moto.  Pero no me impostaba, la sensación de libertad y la vida salvaje de los moteros me hacía feliz.
Con esta tensión vital aguanté durante meses, pero Clark no era precisamente un jovencito. Tenía más de 50 años y llegaba exhausto al final de cada jornada. Los compañeros de banda comenzaban a pensar que necesitaban un nuevo líder más joven y más fuerte. Esto me asustaba, si Clark no podía defenderme me iban a violar y probablemente me matarían.
Una noche, después de una ronda de sexo, le conté a Clark mis temores. Le dije que quería abandonar la banda y volver con mi familia antes de que fuera tarde. Me miró sonriente y me dijo que hacía tiempo que esperaba que le dijera eso. Que debía montar y conducir la gran moto blanca del líder de los moteros. Quien monte esa moto será nuestro jefe, todos lo temerán y nadie se atreverá a hacer nada contra él. Si eres tú quien la monta, nunca te harán nada que no desees.
Por un momento dudé: “Esa es tu moto” le dije. “es la mía”, respondió. “Es hora de que la maneje una nueva líder, aunque esa líder tenga coño en vez de pelotas” Y tú tienes todo lo necesario para ser nuestra líder. Ha llegado el momento de que dejes el puesto de pasajeray pases a ser la conductora”
Tragué saliva y acepté. Clark iba a hacer un gran sacrificio por mi seguridad y yo iba a ser la líder de una banda de moteros masculinos.
A la mañana siguiente, cuando llegó el momento de partir, se reunieron los moteros ante sus monturas esperando que llegara su líder. Ninguno podía montar o arrancar su moto hasta que lo hiciera su líder y les indicara la carretera a seguir. Estaban esperando que llegara Clark, y Clark llegó agarrándome de la mano. Hicimos parte del camino de este forma hasta que Clark se quedó parado y yo continué caminando hacia la Gran moto blanca. En mi mono ajustado y mis botas de tacón alto anduve segura y confiada entre ellos. Me miraban con asombro y desafiantes, pero ninguno se atrevió a decirme nada. Terminé mi paseo ante la moto de Clark. Me di la vuelta sonriendo y contemplé como muchos de ellos s aguantaban las ganas de golpearme. Pero miraban a Clark y ninguno tenía cojones de protestar. A grandes gritos pregunté si alguno tenía algo que alegar a que yo fuera la nueva líder. Ninguno respondió. Volví a sonreír y me subí a la moto de Clark, me había convertido en su nueva líder, giré la llave del motor y arranqué la moto. La moto empezó a moverse y noté el viento en mi cara, era relajante, cerré los ojos y me dejé llevar por la brisa. Cuando los volví a abrir estaba de pie entre mis compañeros y ante mi estaba una sexy motera embutida en un mono negro subida en la moto de Clark. Era mi propio cuerpo, miré hacia abajo y vi el traje de cuero de Clark, las manos viejas de Clark y las botas gastadas de Clark. En la moto, mi antiguo cuerpo alzó el brazo y gritó que todo había ido bien, que había funcionado el robo de cuerpo y que volvía a ser joven.
Se acercó a mi lado y me dijo que en su moto sólo se monta un coño y que ahora era el suyo. Me golpeó, mientras me daba las gracias por un cuerpo tan sano y tan bello. El resto de moteros le siguió, todos ellos me dieron puñetazos y patadas hasta que no pude moverme y me quedé sangrando en el suelo.
La nueva líder volvió a alzar el brazo y aceleró. Desde el suelo la vi alejarse seguida de su grupo de moteros.

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