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miércoles, 29 de mayo de 2019

Amor de Padre






Hace una semana que recibí una extraña llamada en mi celular. Una voz femenina me dijo que era la secretaria personal de uno de los más famosos futbolistas del planeta y que este deseaba reunirse conmigo y me pedía que por favor la diera una cita. Por supuesto que no me creí nada y corté la llamada después de insultar a la idiota que me hacía perder el tiempo con una historia tan absurda. No podía perder el tiempo en tonterías porque ese tiempo lo necesitaba para cuidar de Marquitos, mi hijo pequeño y lo único que me quedaba de mi fallido matrimonio con Marcela


Pero al día siguiente alguien llamó al timbre de mi casa Abrí la puerta y me llevé la sorpresa más grande mi vida. Allí estaba el futbolista que me había telefoneado el día anterior. Le pedí que entrara y así lo hizo. Sin pedir permiso retiró un babero y un osito de juguete y se sentó en el sillón que había junto a la trona de mi hijo. Sonriendo al bebé me dijo: Yo no soy quien tú crees que soy. Mi nombre verdadero es Lucano y soy un cambiador de almas y he robado este cuerpo para que me permitieras hablar contigo” No entendía nada, este tipo parecía haberse vuelto loco, pero ¿Por qué tenía tanto interés en charlar conmigo? Me dijo que “los cambiadores de alma” son una estirpe muy antigua que son capaces de intercambiar el cuerpo con otra persona cuando el peligro o la angustia son muy grandes” Me contó que él estaba buscando a todos los de su especie para hacer un censo de control y que me despertaría mis poderes”
Y así lo hizo. Me enseñó como controlar la tensión para expulsar mi alma y poseer otro cuerpo. Me avisó queSe me ocurrieron muchas posibilidades, pero miré a Marquitos y supe que sólo tenía una opción. “Q la única forma de matar a un ·cambiador de almas” es aprovechar el cansancio tras un cambio de cuerpos, que tuviera cuidado con esa debilidad y podría vivir durante milenios. Luego me preguntó: “¿Con quién quieres estrenar tus nuevos poderes?Quiero ser Marcela para seguir cuidando de Marquitos” la verdad es que deseaba proteger a Marquitos, pero también quería conocer al nuevo marido de Marcela por el que ella me había abandonado. Me senté en el suelo, con las piernas cruzadas, y siguiendo las instrucciones de Lucano me imaginé a Marcela follando con su nuevo novio, me concentré en la rabia que sentía, por la forma como me había engañado y como ella se había portado como una mala madre abandonado a Marquitos. Sentía que la cabeza me iba a reventar, la tensión de la sangre en mis venas era tan fuerte que parecía que fueran a estallar. Era el momento del paso final. Deseé con todas mis fuerzas estar en el cuerpo de Marcela y que ella estuviera en el mío. Después no sentí nada más, un segundo de desorientación y todo había cambiado. Me hallaba en una casa gigantesca, de pie sobre unos tacones y gozando del roce de la mano de un hombre que acariciaba mis tetas. Luego noté la lengua de ese hombre en mi boca y supe que había cambiado de cuerpo con Marcela y que me estaba besando su amante y luego me lo iba a follar. Pero, abrí los ojos y no había nadie a mi lado, tan sólo la sensación placentera de sus dedos en mis pechos.
La vida como Marcela era estupenda. Aunque todavía no había conocido al novio de Marcela, podría decir que era feliz y lo tenía todo, si no fuera porque extrañaba a mi hijo Marquitos, pero ahora, además, lo echaba de menos como madre. Este cuerpo había parido a esa criatura y yo lo sentía y lo añoraba. Así fue hasta que esta mañana recibí otra llamada de la secretaria de Lucano. Me dijo que Marcela estaba desesperada y quería matar a Marquitos si no le devolvía su cuerpo y su vida. Inmediatamente corrí a mi antiguo piso, la puerta estaba abierta, así que entré sin llamar. Frente a mi estaba mi antiguo cuerpo asomado al balcón mientras sostenía agarrado por la camiseta a Marquitos sobre el vacío.
Iba a lanzarlo hacia la nada si no le devolvía el control de su cuerpo. Tenía que hacer algo y rápido. Noté la energía que me daba la tensión y el stress. La acumule en mi alma y deseé estar en el nuevo cuerpo de Marcela y que ella estuviera en el mío.
Con una explosión de energía expulsé mi alma fuera de mi cuerpo. Volví a notar la desorientación, y deseé poseer el nuevo cuerpo de Marcela. En un instante lo había conseguido. Abrí los ojos y me vi colgando del vacío sostenido por una débil camisita y sostenido por mi antiguo cuerpo.
“Eres idiota si creías que Marcela estaba en tu antiguo cuerpo. Ella solo quería estar con su hijo y yo la puse dentro de su cuerpo sabiendo que tú cambiarías con ella. Porque yo soy Lucano y soy su novio y su amante y, además, ahora, que tengo tu cuerpo también soy su marido legítimo”
Y abrió la mano y me dejó caer al vacío. Noté como mi diminuto cuerpo aceleraba en dirección al suelo. Intenté volver a cambiar de cuerpo, pero estaba muy cansado. Me resigné a mi destino y a mi muerte. Mi último pensamiento fue para Marquitos, al menos él sería feliz en el cuerpo del futbolista que tanto admiraba. Y sonriendo me estrellé contra el asfalto.

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