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miércoles, 10 de abril de 2019

Mejorando mi Vida 2ª PARTE (1 de 3)







1ª parte
La vida como una de las Top-Models más conocidas del Mundo era maravillosa y poco a poco iba olvidando mis deseos de venganza contra la mujer que me había abandonado. La vida debería ser maravillosa y mi felicidad completa, pero había algo que cada día me dolía más y me quitaba horas de sueño. Cuando yo era hombre había tenido dos hijos con Carmen. Ellos habían sido la fuerza que me ayudó a resistir mis problemas labora les y los días del difícil divorcio con Carmen. Ahora sin embargo no podía verlos y eso me dolía en el alma y me hacía que no pudiera disfrutar la vida maravillosa que en esos momentos tenía.
2
Llevada por el corazón y sin apenas pensarlo por lo mucho que quería a mis hijos me dispuse a hacer el mayor sacrificio de mi vida. Una tarde llamé a Carmen y me presenté como la modelo internacional Karolina Kurkova. Tardé unos minutos en convencerla de que no era broma lo que le contaba y que al otro lado de línea telefónica estaba una de las personas más admiradas del planeta y que estaba gastando su tiempo libre llamando telefónicamente a esta mujer normal y corriente para proponerle un trato importantísimo. No me creyó hasta que un mensajero le llevó un billete de avión y una reserva para el mejor hotel de Paris donde deberíamos vernos las dos.
3
Ese fin de semana debía viajar a París para una sesión de fotografías, al menos en teoría. Porque en realidad llegue a París el Jueves por la mañana y esa misma tarde me dirigí al hotel donde debería estar hospedada Carmen y dónde le iba a ofrecer todo lo que tengo a cambio de volver a ver a mis hijos.
Me vestí' de una forma muy especial para la ocasión. Elegí un vestido verde entallado imposible de vestir a menos que seas una de las mujeres más bellas del planeta, un bolso de Chanel de mi último desfile en nueva York y los tacones más altos que encontré en mi armario. Sabía que posiblemente era la última vez que pudiera vestir tan sexy y ser admirada y que nunca más podría usar unos zapatos tan femeninos y bellos. Eché una última mirada a mi espalda intentando recordar estos últimos instantes y entré al hotel del cual ya no saldría hasta que volviera a Barcelona para ver a mis hijos.
4
Cuando la vi, Carmen volvió a decepcionarme. Apenas tenía 38 años, pero aparentaba al menos 5 ó 6 más. Había ganado 10 kilos y se había vestido con un vestido barato negro, nada que ver con la ropa de firma y carísima que yo había vestido estos últimos meses. No entendía en que tiraba el dinero que yo le mandaba todos los meses para vestir tan pobremente y tener tan poco estilo. Además, se había pintado el pelo de rubio con un tinte cochambroso que resultaba aún más ridículo cuando se comparaba con mi natural rubio.
Se mostró encantada cuando vió que una Top Model como yo se dignaba en dirigirle la palabra. Para mi resultaba humillante charlar con esa mujer que tanto odiaba y ridículo porque yo era casi 20 cm más alta que ella con esos tacones. Tras una conversación en la que ella aparecía cortada y muy intimidada por mi presencia le hice el ofrecimiento que tanto había meditado.
¿QUIERES CAMBIAR DE CUERPO CONMIGO? Estoy harta de ser una celebridad y quiero volver a ser una mujer normal. No quise decir nada sobre mis hijos, tenía que mantenerlos al margen. Traigo en el bolso un libro que nos permitirá hacerlo y que te quedarás tras el cambio.
5
Me extrañó lo mucho que me había costado convencerla sólo unos días atrás que por teléfono la llamaba una modelo internacional y lo fácil que me había resultado ahora hacerla creer que Karolina Kurkova quería cambiar de cuerpo con ella. En unos instantes le entregué el libro, le expliqué como usarlo y vi como nerviosamente y con la voz entrecortada ella recitaba el encantamiento de intercambio de cuerpos.
Igual que sucediera tan solo unos meses atrás se me oscureció la vista, sentí desorientación, mi
alma arrancada y depositada en un sitio extraño. Cuando abrí los ojos vi lo que esperaba. Ante mi estaba Karolina Kurkova tocándose la cara, los pechos y con una alegría de loca. La veía reír nerviosamente y de repente se giró, se inclinó para mirarme a los ojos y dijo: “Ahora soy una diosa" "Poco sé pero me doy cuenta de que basta una llamada de Karolina Kurkova para que te expulsen de este país y te intervengan las cuentas...Carmen" "Si no quieres que actué contra ti me vas a decir todo lo que necesito saber para que nadie dude que soy Karolina Kurkova"..."Ja, ¡ajajaja...si hasta pienso en checo, ahora sé hablar en ingles, en francés, en italiano... y por supuesto en español... jajajaja"

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