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miércoles, 10 de abril de 2019

La Piedra del Deseo









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Jacobo nunca había sido un persona muy inteligente, tampoco era alto y desde luego nunca había tenido éxito con las mujeres. Pero esto último no le importaba. Jacobo nunca había querido estar con una mujer porque él siempre había querido ser mujer. Su idea de haber nacido con el sexo equivocado había convertido su vida en un infierno. No tenía amigas porque las envidiaba y tampoco tenía amigos porque estos no lo trataban como la mujer que él creía ser.
Por eso Jacobo se pasaba el día entero en casa buscando por Internet métodos para cambiar de sexo. Había pasado años enteros intentando encontrar la localización de la tienda de SRU o el medallón de Zulo. Hasta que un día en un chat homosexual le ofrecieron la MONEDA DEL DESEO a cambio de que después de usarla le hiciera un favor a su donante cuando este se lo pidiera.
Jacobo tenía dudas sobre que esta posibilidad fuera cierta pero de todas formas le ofreció su auténtica dirección de correo y espero impacientemente hasta que una semana después llegó un paquete con remitente desconocido.
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Nada más abrir el paquete y mirar el contenido Jacobo supo que era verdad. Dentro de una pequeña cajita de madera había una monada de cobre con marcas en letras árabes. Correspondía en todos los detalles con la llamada "moneda del deseo"
Según la leyenda, la moneda permitía a su dueño poseer el cuerpo dela persona que quisiera como si fuese el suyo propio. Para ello tan sólo debería estar a una distancia en la que viera su propia imagen reflejada en la pupila de su víctima y apretar la moneda con los dos pulgares a la altura del pecho. Tras cumplir su función la moneda desaparecía quizás para siempre. Jacobo no tenía dudas con qué persona cambiar de cuerpo. Alejandra era la elegida. Alejandra era la hija de Juan y Juan era el hombre con el que él se hubiera casado si hubiera nacido mujer. Pero Alejandra era espectacularmente bella. A sus 19 años tenía un cuerpo que envidiarían las mejores modelos de 25-26 años. Además tenía una carita casi perfecta, ligeramente ovalada con unos inmensos ojos verdes y una espectacular mata de pelo rojo. Sus resultados como estudiantes eran magníficos, en su primer año en la carrera de derecho había conseguido matrículas en todas las asignaturas lo cual garantizaba además un cerebro privilegiado.
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Como dije, yo conocía personalmente desde hace tiempo al padre de Alejandra. Calculé Ia hora en la que Alejandra debería llegar a su casa de vuelta dela Universidad y una hora antes de su llegada llamé a la puerta de su casa y aproveché mi amistad con él para decirle que su preciosa hija Alejandra acababa de tener un accidente y estaba siendo hospitalizada. Vi el miedo en sus ojos y con muchas prisas me dio las gracias y se fue corriendo hacia e| hospital. Había hecho justamente Io que yo esperaba que hiciera. No se había molestado en llamarla al móvil para comprobar que era cierto Io que contaba y me había dejado sólo en su casa con Ia confianza de que era su amigo y que si llegaba alguna noticia de su hija yo se Ia transmitiría. No se imaginaba hasta que punto le iba a dar a partir de entonces noticias de su hija.
A Ia hora esperada escuche abrirse Ia puerta principal. Ruido de tacones y alguien que se dirigía al dormitorio de Alejandra. AIII' la esperaba escondido entre las sombras. Esperé que cerrara Ia puerta y Ia agarré por los hombros, la empujé contra Ia pared y apretando mi cuerpo contra el suyo para que no pudiera moverse Ia obligué a que me mirara a los ojos. Saqué Ia "moneda del deseo" Ia puse a la altura de mi pecho y |a apreté con los pulgares. Inmediatamente noté como mi cuerpo se Licuaba y era absorbido por los por poros del cuerpo de Alejandra. De repente caímos los dos al suelo.
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Notaba como mi cuerpo se licuaba, era absorbido por los poros dela piel de Alejandra y poco a poco se solidificaba y se hacía material dentro dela propia Alejandra. En pocos minutos noté los tacones en mis pies y el peso de los pechos de Alejandra. Al mismo tiempo escuchaba los gritos desesperados de Alejandra que yo intentaba silenciar aún sin resultado. De repente se hizo el silencio y me di cuenta que yo manejaba la boca y la voz de Alejandra. Después controlé sus brazos y pude ver un humo rojizo en frente mía, estaba viendo a través de los ojos de Alejandra y ese humo era yo mismo entrando en su cuerpo. La lucha duró poco, rápidamente controlé sus brazos, respiré con sus pulmones y noté como mi corazón estaba sobrepalpitando para llevar sangre al cerebro de Alejandra. Noté como mi esencia vital ascendía con la sangre y ganaba el dominio de su cerebro, de su cuerpo por completo y de toda su vida y de su esplendoroso futuro.
Sudorosa me puse en pie. En pie sobre los tacones de Alejandra, recogí la ropa que había traído como hombre y la metí en una bolsa de basura y que tiré al contenedor de basura de mi nueva casa. Nunca más tendría que vestir esos desagradables ropajes masculinos. Ahora podría tenerla vida que siempre quise. Una vida de mujer. Y con el cuerpo y el cerebro de Alejandra podría ser una vida de mujer que todas las mujeres envidiaran.
Como queriendo eliminar todos los vestigios de masculinidad me desvestí y fui a la ducha para investigar mi nuevo cuerpo y salir del baño como la nueva Alejandra.
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Los siguientes minutos los pasé estimulando mi nuevo cuerpo con un dedo, luego con dos y finalmente con tres. La sensación era maravillosa, única, algo increíble. Satisfizo mis mejores expectativas y me hizo imaginar y desear el momento en que hiciera de verdad el amor con un hombre. Juan, mi nuevo padre, debería volver en cuanto comprobara que no estaba ingresada en el hospital asique marché al guardarropa a cumplir el sueño de vestirme como mujer siendo mujer y recibir a mi padre como lo haría cualquier hija.
Aquí llegó mi primera decepción. Con un cuerpo tan impresionante como tenía Alejandra y con esa juventud que sentía en mis venas resultó que apenas tenía vestidos, casi todo eran pantalones andróginos, jeans y camisas y jerseys demasiado amplios. Esto tenía que cambiarlo, a partir de ahora Alejandra tendría que vestir de la forma más femenina y lo más excitante posible. Los zapatos tampoco eran una excepción. Pocos tacones y demasiadas sandalias cerradas planas.
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Me vestí' con unos jeans raídos, una camisa blanca-azulada y una rebeca anaranjada. Contenta me miré en el espejo. Antes había observado el cuerpo impresionante de Alejandra desnudo en la ducha, pero ahora me resultaba aún más bello completamente vestido. Había hecho una gran elección. Con este cuerpo podría trabajar de modelo en cuanto y además lo haría cobrando millones por ello pero también tenía un cerebro capaz de terminar una carrera de derecho estudiando poco y siendo la mejor de mi promoción. Me esperaba un futuro increíble y tan sólo tenía 19 años. Tenía el mundo a mis pies, mejor dicho, lo tenía bajo mis tacones de aguja.
Pero había algo que quería hacer antes. Como hombre homosexual siempre había querido follar con Juan, ahora mi padre, y no lo había conseguido, siempre me había rechazado con asco. Ahora como Alejandra, su hija, lo iba a seducir y por fin lo follaría. Ese era mi primer objetivo.
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Juan había sido siempre un hombre leal. Jamás había sido infiel a su esposa y la había adorado incluso después de que ella se divorciara de él. Marta su-exposa y mi madre ahora, era una mujer bellísima que había trabajado como modelo y que se casó con mi padre por dinero y que se marchó con otro cuando pensó que era más rico. Sin embargo, Juan, no había querido conocer a otra mujer tras la marcha de Marta. Eso me hizo calcular con mi nuevo y brillante cerebro.
Si Juan estaba obsesionado con Marta entonces la mejor manera de llevármelo a la cama era recordarle a mi nueva madre.
Con un poco de prisa para hacerlo antes de que volviera a casa fui al vestidor de mi madre que permanecía inmaculado casi como un altar. Allí quedaban bastantes vestidos que pertenecieron a Marta y que ella no se dignó en recoger. Pronto me había cambiado en un precioso vestido plateado que Marta habia llevado el día que celebraron su 5° aniversario de boda. Cuando juan llegó me miró sorprendido, primero por encontrarme sana y salva y segundo por verme vestida de esa manera. Por la forma en que me besó y me agarró de la cintura supe que había algo más que amor de padre. Iba a lograr mi objetivo y Juan sería mi amante.

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